'El Pape'

 

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• Entrevista a Francisco José Fernández Leal: 

 

 “Para mí el flamenco es una forma de vida. Lo llevo siempre conmigo”

A sus 23 años, Francisco José Fernández, conocido como “El Pape”, es profesor de guitarra, en la escuela Aire Flamenco, desde hace un año. Joven, guitarrista autodidacta y compositor, se confiesa un enamorado del flamenco con muchas ganas de triunfar.

Empezó a tocar la guitarra en su habitación a los 14 años. Cuenta que anotaba las canciones en una servilleta de papel y se ponía a tocar durante horas. Poco a poco, con práctica y constancia, se metió en una comparsa de carnavales. Pero cuando comenzó a ensayar en la escuela Aire Flamenco, de la que actualmente es profesor, se decantó definitivamente por este arte, al que se dedica desde entonces. Y asegura: “Yo soy flamenco. Lo llevo en la sangre”.

Actualmente forma parte del grupo Tatango. Compuesto hace dos meses por Mario, Beli, Carmen, Patri y “El Pape”. Un grupo de jóvenes con mucha ilusión y ganas de trabajar.

A pesar de sus ganas de triunfar, se define como una persona prudente, a la que no le gusta llamar la atención: “Yo soy de las personas que miro, callo y aprendo”.

¿De dónde viene la afición por la guitarra?

En mi familia nadie toca la guitarra, nada más que mi tío Paco. Él me metió el gusanillo y me fue gustando.

¿Y cómo aprendiste a tocarla?

Yo aprendí a tocar la guitarra con mi madre a las tres de la mañana. Yo me sentaba con mi madre, ella me cantaba y yo le tocaba, y después tocándole a mi abuela. Mi tío me decía “ve por aquí o ver por allí”.

Mi tío es Paco Leal, él tocaba la guitarra cuando era joven pero ahora la toca para él. A él le encanta el flamenco, es socio de la peña de Juan Breva desde que tenía 22 años. Tiene carrera desde chiquitillo, se iba a las bodas gitanas donde no podía entrar nadie, y aparecía con la camisa rota. Mi abuela le decía que de donde venía y le decía: “No te asuste mamá que vengo de una boda gitana y allí se rompen las camisas”.

Entonces, ¿has recibido mucho apoyo por parte de tu familia?

Siempre. Cuando empecé a tocar la base de bulerías la aprendí en mi casa. Mi madre cantaba cuando era más joven, y mi tío me da información sobre otros palos que yo no conozco. Él me dice como van los tiempos, me prepara el terreno y yo lo siembro. Lleva toda la vida dedicada al flamenco.  Me ha dejado en herencia una guitarra. Él tiene dos, una de “Fosforito” y la otra de Juani Santiago, tallada a mano, y me ha dicho que cuando él falte una será para mí y otra para mi prima Sandra, que también es muy flamenca.

¿Nunca has dado clases?

Un par de clases he dado para perfeccionar lo que tenía, pero lo básico lo he aprendido todo yo sólo. A mí los conservatorios no me gustan, yo no sé solfeo y te puedo tocar lo que tú quieras. La práctica es lo más importante, y tener oído.

También compones, ¿no?

Lo intento, pero todavía soy muy nuevo para hacer muchas composiciones. A mí me encanta pero todo lo que compongo me suena parecido a algo que ya he escuchado. Vas escuchando y de esas personas es de donde coges tu estilo, después ya lo modificas y sacas el tuyo propio. “El Tomate”, por ejemplo, tiene el estilo de Pedro Blanco, Kike Naranjo y Pedro Escalona, y de esos tres ha cogido cosas y se ha hecho su propio estilo.

¿Qué es para ti el flamenco?

Es como una forma de vida. Yo el flamenco lo llevo conmigo siempre a todos lados. En el coche tengo el disco del “Tomatito”, en mi casa me pongo a escuchar y a ver vídeos, en la escuela estoy todo el día, entro a las cinco y media o las seis y salgo a las nueves y media o 10, y los días que ensayo con el grupo pues salimos a las una y media. Hoy por ejemplo tengo ensayo.

¿Qué te gusta más del flamenco?

A mí el flamenco me encanta pero verás, hay palos y palos. A mí me gusta más unas bulerías que una soleá por ejemplo, o me gusta más la soleá por bulerías, los vientos, los palos alegres, que no toque la guitarra y me quede dormido. Con un cantaor o con las palmas, me da igual, pero un cante alegre. Cuando tengo que tocar los tristes también los toco. Hay que saber tocar de todo pero, si tengo que elegir, elijo los palos alegres: alegrías, bulerías, fandangos,… que te den vida.

Yo sé tocar prácticamente de todos los palos, no te voy a decir todos porque eso es muy difícil, nunca se termina de aprender. Fandangos hay millones, bulerías hay cinco o seis tipos, para aprender a tocar todos los palos te tienes que dedicar prácticamente toda la vida.

¿Tus artistas preferidos e influencias?

“El Tomatito”, ese es sobre todo. “El Tomate”, “Chicuelo” y “Moraito”, principalmente. Aunque también he escuchado otros como “El Niño Ricardo”.

¿Y has tenido la suerte de conocer a alguno de ellos?

Conocí a Enrique Naranjo, que fue uno de los maestros del “Tomate”. Antes de morir, yo iba a dar clase con él, pero al final no iba porque me surgía un problema u otro. Yo era monitor de niños chicos, el nieto estaba conmigo y me decía: “Dice mi abuelo que lo que no le ha hecho “El Tomate” se lo has hecho tú”. Y me dejó una falseta escrita. Por lo demás, ojalá conociera yo al “Tomate”. Y tocar algo con él, ¿no? No tocar no, que toque él y yo miro, como toque yo, se va a reír de mí. Tocar algo muy simple sí, muy básica.

¿Qué proyectos tenéis para Tatango?

Para Catango tenemos los proyectos de tocar donde sea, donde nos llamen. ¡Cómo ahora está el flamenco más de moda!

¿Tienes alguna manía antes de salir a tocar?

Cuando tocamos me pongo muy nervioso. Yo tengo un ritual que te lo voy a decir y te vas a hinchar de reír. Todo el mundo se hincha de reír y encima me regaña. Yo antes de actuar tengo que comer algo. Nadie le da por comer por los nervios, pues yo tengo que comer algo si no, no salgo porque una vez fui a tocar a los carnavales, no cené, y me equivoqué muchas veces. Y un día que tocamos en la final de Málaga, quedaban 20 minutos y me fui a cenar vestido y todo, llegué hasta tarde. Si no como no toco la guitarra.

¿Le has puesto nombre a tu guitarra?

Yo sí, siempre. La primera que tenía se llamaba Debla, que es la virgen gitana y un palo del flamenco, y ésta se llama Canastera. Me la he comprado hace poco y estoy muy contento con ella, es de ciprés alemán con detalles en roble y las clavijas de nácar. Es como mi novia, ella va conmigo a todos lados, a casa de mi novia, a una fiesta,… Es parte de mí, es lo que le falta al brazo. Cuando estás tocando todo tu cuerpo está unido por la guitarra.

En el futuro:

Mucha guitarra y romper muchas cuerdas. Yo me he propuesto vivir de la guitarra, sé que es difícil y que tienes que dedicarle horas, pero me encantaría dedicarme toda la vida al flamenco, y ya he empezado la carrera.

Me gustaría hacerme famoso y que me conozca mucha gente. Además es una promesa que he hecho a dos personas. Una es a mi novia Jose, que se lo prometí cuando entré en la escuela, y la otra persona es mi abuela. Yo tocaba la guitarra en mi casa antes de dedicarme al flamenco, y mi abuela, la pobrecilla, se tiraba escuchándome horas. Ella murió con 90 años y cuando estaba en su tumba se lo juré, y ahora lo tengo que cumplir.

Noelia Vázquez Calderón

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