Toni Romero
• Entrevista a Toni Romero:
“La música es algo que nos aporta una cantidad de cosas que todavía están por descubrir”
Marruecos o México son algunos de los países que han podido disfrutar de la música del pianista Toni Romero. Más conocido por ser el teclista de Chambao, lleva toda una vida dedicada por y para la música.
Joven, atrevido, constante y trabajador son algunos de los adjetivos que mejor definen a Toni Romero. A pesar de ser ciego, nunca ha visto limitado sus objetivos, y a día de hoy, a sus 35 años, ha trabajado con artistas de la talla de Ricky Martin o Raimundo Amador.
Ritmos de todos los estilos y colores convergen en los gustos de este polifacético músico que se define como un amante de la música en general: “Ahora por ejemplo estoy escuchando a Jamie Cullum, y a lo mejor otro día me da por poner Ketama o Vicente Amigo o la Niña Pastori”.
¿Cuándo y cómo comienza en el mundo de la música?
Comencé de chiquitito como un juego, con 9 o 10 años. Hasta que el juego poco a poco se convirtió en una pesadilla para mis padres, porque era todos los días.
Mi primer piano me lo compró mi padre cuando tenía 13 años. Ahí está todavía y me estará acompañándome para los restos.
¿Ha estudiado algo relacionado con la música o es autodidacta?
A raíz de tener el primer piano, me apunté al conservatorio y estuve estudiando solfeo y piano en la escuela de música, pero siempre había sido autodidacta, y me había gustado investigar por mi cuenta cosas que no te enseñan en la escuela muchas veces.
El conservatorio está muy anticuado. Está muy centrado en el clásico solamente, que está muy bien pero si quieres otros caminos como el flamenco, el jazz, el rock o el pop pues no lo tienes ahí. Y eso es lo que le pasa a muchos músicos en España que al final o se aburren o ni si quiera se apuntan.
Y bueno, a partir de los 14 o 15 años ya empecé a tener amiguillos que tocaban, nos juntábamos, hacíamos un grupo e íbamos tocando. Ya te iba conociendo más la gente e iban saliendo cositas de flamenco. Yo empecé también con el flamenco haciendo muchas cosillas, acompañando a cantaores como El Chino (cantaor malagueño que formaba parte de ARTE-4).
¿Tenía un grupo por aquella época?
Sí, yo en aquella época tenía un grupo, se llamaba ‘Hasta el final’, de pop-rock. En esa etapa, como faltaba el batería y como éramos todos tan jovencillos, tan inexpertos, tan atrevidos también, pues buscando a un chaval que tocara la batería, no había nada que nos cuadrara y entonces me puse yo. Compramos una con el dinerillo del grupo y ya después me compré una auténtica.
¿Entonces toca la batería y el piano?
Bueno, estuve un par de años tocando la batería, pero después hacía falta lo contrario. Estábamos buscando teclista, no encontrábamos ninguno que nos cuadrara, entonces volví al teclado, y desde entonces no he vuelto a tocarla. Es decir, que me pongo ahora en una batería y me haría falta un ratito de entrenamiento.
Además de atreverse con todo lo que se precie, ¿compone?
La composición es una cosa que estoy desarrollando recientemente. He estado mucho mucho tiempo sin componer, porque me he dedicado más a tocar con otra gente, o a investigar la armonía, los acordes,… Eso es un mundo. Como es todo tan complejo, la música tiene tantísimas cosas, que te puedes tirar una vida para cada cosa, para tocar solamente, o para ponerte a grabar con el ordenador o con una mesa, o para componer que es lo que estoy haciendo últimamente.
¿De dónde surge la inspiración?
La inspiración cuando viene, viene, se nota, pero no te puedes quedar esperando a que venga la inspiración porque no sabes cuándo va a venir. Hay que ponerse y tirarte horas hasta que te salga. Hay que trabajarlo claro.
¿Con qué estilos musicales le gusta trabajar?
Todo, me gusta de todo la verdad. No sabía por dónde inclinarme. Hombre, hay ciertas cosas que me gustan más. El rock me gusta o el heavy pero no es una cosa que la trate demasiado la verdad, casi nada.
Estoy más centrado en flamenco, músicas con cierto aire jazzero o moderno. La electrónica me gusta también, música étnica me gusta mucho, África, Brasil.
¿Cuándo y cómo comienza su relación con Chambao?
Empezó al principio del grupo. Fue en 2002, cuando sacaron el primer disco. Habían hecho sólo una actuación pero no estaba nada formado el grupo, fueron los principios del todo. Entonces querían introducir algún músico y a través de un amigo me llamaron y estuve con ellos.
Yo había visto el videoclip de ‘Instinto Humano’, había escuchado el tema ese y me encantó. Y cuando me dijeron que Chambao quería que tocase con ellos, me moló la idea, estuve hablando con ellos y ahí empecé. Empezamos a ensayar, empezaron los primeros bolos, los primeros conciertos. Al principio eran salas de 300 personas, 500, pero ya se iban viendo todos los sitios a tope.
En Barcelona fuimos a una sala de 1.000 personas, y estaba a tope. Está muy guapo, porque vas viendo cómo va creciendo un grupo, cómo va calando en la gente, y fíjate donde han llegado.
Aunque llevase muchos años dedicado a la música ¿podríamos decir que es con Chambao cuando se das a conocer?
Sí, aunque llevaba ya tiempo dando vueltas.
Desde entonces ha hecho y hace muchas cosas tanto con ellos como con otros artistas ¿no?
Sí, con Ricky Martin hicimos cuatro conciertos en México, y eso fue una experiencia muy chula, conviviendo con ellos, con toda la gente que lleva él. Con Raimundo Amador he hecho algunas cositas. Con Los Delincuentes he grabado algo.
¿Qué es la música para usted?
La música es algo que nos aporta una cantidad de cosas que seguro que todavía están por descubrir. Es una cosa esencial para cualquiera. A través de la música te ríes, lloras, te cambia el estado de ánimo con sólo escuchar una canción que te gusta, aunque no la conozcas. Hay una magia ahí que no sabemos por qué y eso es necesario.
Es como una simbiosis, el músico le da al público alegría para que disfrute y el público le da alegría al músico. En un concierto hay un circuito de energía del escenario al público y del público al escenario que cuando eso se consigue hay una onda impresionante.
Junto a Juan Heredia presentó un nuevo método de aprender a tocar el cajón, ¿en qué consiste exactamente?
Pues es un método didáctico para aprender a tocar el cajón con un Dvd. Bueno, el que toca el cajón es Juanito, yo no toco. Me gusta la percusión pero el que toca el cajón es él y yo estoy allí acompañándole porque como se hace a través de ciertos palos, la bulería, la soleá, también algunos que no son del flamenco como la samba, el funky, pues yo estoy acompañándole ahí con el teclado. Además, la peculiaridad que tiene el método es que hay músicos buenísimos como el batería de Ricky Martin, que es el que va también con Juanes, y músicos de Ketama o la Niña Pastori.
¿Qué tiene entre manos ahora mismo?
Estoy con los arreglos de un disco que se va a hacer para Manzanita. Me han tocado una serie de artistas y Pancho Céspedes está entre ellos, Luz Casal, Niña Pastori, Carmona, la Mari.
Con Chambao, que no pare. Estoy componiendo también, entregando temas por encargo a artistas. Ahora mismo hay muchos que están por entregar pero hay uno que han cogido para la Húngara. Y próximamente me voy a Mozambique con un grupo de Córdoba que se llama Los Atlánticos, y a finales de este año me voy a Mali tres semanas a grabar un documental y una película o algo así.
¿Y qué le gustaría hacer próximamente?
Me gustaría ir a Brasil a tocar o de vacaciones.
¿Cómo le gustaría estar dentro de 30 años, en relación a la música?
Pues, el escenario no me gustaría abandonarlo nunca, pero sí que me gustaría tener a lo mejor un poquito más de tranquilidad. Dentro de 30 años tendré 65 años y tanto trajín para arriba y para abajo, haz maletas, deshaz maletas, eso es un follón. Estaría bien dedicarme a la grabación, a la producción de discos o de música en general, componer, y de vez en cuando los conciertos que te den vidilla.
¿Diría que ha tenido suerte o que se lo ha trabajado mucho?
Hombre llevo muchos años al pie del cañón. Claro que me lo he trabajado. Cualquier otro con 22 años o 24 hubiera dicho: me ha salido un trabajo donde me pagan 1.500€ al mes, pues aquí me quedo.
¿Cree que Málaga es un lugar complicado para triunfar en la música, o simplemente es un mundo difícil?
Las dos cosas. La música es complicada pero hay muchas cosas que lo son. Pero sí es verdad que a la hora de ir escalando en la música, abrirte un hueco es complicado y desde Málaga más porque Málaga es una ciudad pequeñita, donde no hay demasiadas opciones. Hay un montón de músicos pero el nivel de trabajo que hay aquí no es el mismo que hay en Madrid o que hay en Londres. Los discos que se graban en Madrid son todos los discos de España, o casi todos. Y aquí se graban cosas más caseritas, aunque también se hacen cosas guapas.
Viaja mucho por su trabajo pero, ¿Málaga será donde pase sus últimos días?
Yo soy un tío abierto, y la verdad que no me importaría, incluso me gustaría irme a otro sitio y no sé, partir de cero. El mundo es muy grande y es una pena que se quede ahí sin que lo conozcamos. No nos da tiempo de conocerlo todo pero sí que podemos descubrir muchas cosas por ahí y siempre te quedan tus orígenes. Tu ciudad siempre está ahí.
Noelia Vázquez Calderón